Cualquier perro puede padecer un golpe de calor debido a factores como falta de hidratación, calor excesivo o ejercicio intenso.

Se considera una emergencia grave ya que puede poner en riesgo la vida del animal si no se aplica el tratamiento prescrito por el veterinario de urgencias.

¿Qué es la hipertermia?

Cuando hablamos de hipertermia en un animal nos referimos a que este presenta una temperatura corporal elevada, por encima de los valores habituales.

Existen dos variantes:

  • Hipertemia pirogénica: el aumento de temperatura puede deberse a distintos motivos como infecciones, inflamaciones, cáncer o drogas.
  • Hipertemia no pirogénica: es producida por un golpe de calor, síndromes hiperpiréxicos o hipertermias patológicas.

Hay que tener en cuenta que la temperatura corporal adecuada de un perro debe estar situada entre los 38ºC y los 39ºC, por lo que si se supera este rango se considera hipertermia. La hipertermia no pirogénica suele implicar temperaturas corporales más elevadas.

La forma efectiva para comprobar la temperatura del animal es mediante la utilización del termómetro por vía rectal. Si detectamos un caso de hipertermia en el animal, se recomienda acudir al veterinario, ya que es considerado una emergencia veterinaria.

Cualquier animal puede sufrir un golpe de calor, pero existen algunos factores que los hacen más propensos:

  • Enfermedades cardíacas: pueden provocar la aparición de síntomas graves ante el calor o el ejercicio intenso, tales como tos, cansancio y desmayos.
  • Sobrepeso y obesidad
  • Síndrome del perro braquicéfalo: es común en algunas razas caninas, como el bulldog inglés, el shar pei o el bóxer entre otros. Los perros que lo padecen presentan dificultad para respirar y obstrucción de las vías respiratorias pudiendo incluso provocar un colapso.
  • Parálisis laríngea: es una patología, que puede ser hereditaria y afecta normalmente a perros de edad avanzada. Causa dificultad respiratoria, tos, intolerancia al ejercicio y cambios en el ladrido.
  • Colapso traqueal: enfermedad crónica irreversible, que consiste en un estrechamiento de la tráquea, causando tos, dificultad para respirar, desmayos y sonidos silbantes.

¿Cómo detectar un golpe de calor en perros?

Los síntomas más comunes son:

  • Respiración acelerada y jadeos
  • Temperatura y ritmo cardíaco elevados
  • Lengua y mucosas azuladas
  • Descoordinación
  • Tambaleos
  • Debilitamiento
  • Salivación abundante
  • Mareos
  • Pérdida del conocimiento
  • Shock
  • Incapacidad para moverse

A continuación, te mostramos cuales son los primeros auxilios ante un golpe de calor en el perro:

  • En primer lugar, tenemos que intentar actuar con calma y llamar a nuestro veterinario para explicar la situación y seguir sus recomendaciones.

    Si no conseguimos contactar con nuestro veterinario podemos seguir las siguientes indicaciones:
  • Trasladar al perro a un lugar fresco, lejos del sol. Para refrescarlo de forma gradual, colocar si es posible un ventilador a baja potencia.
  • Mojar al perro con agua a temperatura ambiente, no fría o helada. En ningún caso se debe tapar al animal o bañarlo y menos en agua fría porque produce una vasoconstricción periférica que evitaría la pérdida de calor y produciría temblores que generarían más calor.
  • Humedecer su boca con un spray de forma regular.
  • Tomar su temperatura. Si bajase hasta 39,5ºC tendríamos que cesar el enfriamiento ya que una hipotermia puede empeorar el pronóstico. Habrá que seguir vigilando la temperatura durante 12-24 horas.
  • Acudir al veterinario tan pronto como sea posible para estabilizar a nuestra mascota y tratar los múltiples órganos y sistemas afectados por el golpe de calor.

Diagnóstico y tratamiento del golpe de calor en perros

Es fundamental acudir al veterinario ante un golpe de calor incluso si los síntomas han remitido, ya que el animal puede tener secuelas diversas como daños en el sistema nervioso, en el hígado, riñones, etc. Las insuficiencias orgánicas no suelen aparecer hasta 2 o 3 días después del cuadro.

En un perro que ha sufrido un golpe de calor se puede detectar ataxia leve, convulsiones y hasta un posible coma, además de daños graves en el sistema intestinal, como diarrea severa y sanguinolenta. También se debe tener en cuenta que la permeabilidad de la pared intestinal se ve aumentada lo que permite a bacterias y endotoxinas pasar al torrente sanguíneo.

Otra consecuencia grave de un golpe de calor es la Coagulación Intravascular Diseminada (CID), donde se producen multitud de microtrombos por todo el organismo. El elevado consumo de plaquetas y factores de coagulación da lugar a múltiples sangrados.

El tratamiento pretende disminuir la temperatura corporal del perro y reestablecer la perfusión y funcionamiento de los diferentes órganos, tratando de forma específica cada órgano o sistema afectado por lo que se comienza realizando un paulatino enfriamiento activo, evitando el uso de hielo, ya que puede dañar la piel y es contraproducente.

Puede ser necesario intubar al perro para permeabilizar las vías respiratorias, e incluso realizar una traqueotomía de emergencia. Otro aspecto importante es la administración de fluidos intravenosos para reestablecer el volumen sanguíneo y los niveles de glucosa, proteínas, factores de coagulación y plaquetas y minerales.

Puede ser necesario en algunos casos, dependiendo del cuadro clínico que presente el perro, administrar medicación, como antibióticos o protectores intestinales. Cuando se produzcan arritmias ventriculares, deberán ser tratadas.

Cuando el perro llega en estado muy grave, teniendo varios órganos afectados, puede producirse un fallo multiorgánico, conocido como síndrome de disfunción multiorgánica (SDMO), pudiendo llegar a ser mortal.

¿Cómo evitar el golpe de calor en perros?

Medidas de prevención para aplicar cuando las temperaturas son muy elevadas, especialmente en verano:

  • Asegurar que el perro dispone de agua fresca y limpia en todo momento.
  • No dejar al animal en el interior de un coche o trasportín sin supervisar.
  • Evitar exteriores en las horas de más calor.
  • Asegurarse siempre de que el animal se puede refugiar en una zona de sombra, independientemente de donde nos encontremos.
  • Evitar alimentarles en las horas de más calor.

En caso de tener un cachorro o un animal de edad avanzada se recomienda consultar con el veterinario y extremar la precaución.

Si crees que tu perro puede estar en esta situación, no dudes en pecir cita

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