El parvovirus en perros es una de las infecciones más comunes entre las mascotas. Aunque puede afectar a cualquier perro e incluso a otros animales, la mayoría de casos se dan entre los cachorros, que son mucho más vulnerables a todo tipo de enfermedades.

¿De qué se trata?

El parvovirus canino es una grave afección intestinal, de etiología vírica y de carácter infeccioso, que también puede llegar a afectar a los glóbulos rojos e incluso al corazón de los perros que lo sufren. Es más probable que se complique en el caso de los cachorros y de los no nacidos por lo que hemos comentado anteriormente, su vulnerabilidad hace que la resistencia a las enfermedades sea menor, incluso contando con la inmunidad que les proporcionan los anticuerpos presentes en la leche materna.

Estamos hablando de una enfermedad que tiene una tasa de mortalidad aproximadamente del 50% entre los perros jóvenes que no están vacunados. Por ello, aunque no es obligatorio, cada vez son más los que se vacunan para prevenir el parvovirus. Lo que ocurre es que, incluso vacunando a los cachorros, pueden enfermar, ya que no es tan efectiva como en los perros adultos.

Transmisión de la parvovirosis

La transmisión de esta enfermedad tiene lugar mediante vía oral, ya que el virus suele encontrarse presente en las heces de los perros infectados. Uno de los problemas principales es que el virus puede permanecer activo y con capacidad infectiva durante varios meses fuera del cuerpo del perro y aprovecha la inmadurez del sistema inmunológico de los cachorros para causarles la infección. Los parques de perros son una de las zonas de mayor riesgo de contagio.

El mejor modo de prevenir el parvovirus en perros es vacunar a tu mascota. Hay que tener en cuenta que es más probable que se contagie si es un cachorro, especialmente en la época entre el fin del destete y de los 3 a 4 meses de edad. Por eso es recomendable que no saques a tu cachorro de casa hasta que tenga puestas sus primeras vacunas.

De esta forma, las pautas de prevención, y un buen calendario vacunal y de desparasitación, resultan claves para evitar la infección. Es más, la recomendación es que cuando los picos inmunológicos de la vacuna suben, que suele ser a los 14 días, se pueda poner un recuerdo de la vacuna, máximo a los 21 días, porque ahí el pico inmunológico baja y podría contagiarse.

Cualquier perro puede contagiarse de parvovirus, pero se cree que hay algunas razas especialmente sensibles a esta enfermedad, como el rottweiler, el labrador o el dóberman.

Por si te lo estás preguntando, no, el parvovirus canino no se transmite a los humanos.

Sintomatología de la parvovirosis

La infección por parvovirus causa fundamentalmente enteritis aguda (inflamación aguda del sistema intestinal), motivo por el cual nuestra mascota puede llegar a necesitar incluso hasta un ingreso. Los síntomas más habituales son diarrea (en ocasiones con sangre), vómitos, fiebre, pérdida de apetito, deshidratación y síntomas generales de decaimiento, letargo y debilidad.

Si observamos cualquiera de estos síntomas debemos acudir a un veterinario de inmediato ya que, además de que no se tienen por qué mostrar todos los síntomas, muchos de ellos son comunes a otras enfermedades, por lo que la mejor prevención es no presuponer nada y la atención inmediata acudiendo al veterinario.

Muchos de los casos de parvovirus tienen el peor de los desenlaces en las primeras 48-72 horas. En algunos casos, además, los cachorros no presentan diarrea, pero sí inflamación cardíaca, lo que puede suponer su fallecimiento.

Como tal no existe un tratamiento específico para la cura del parvovirus. La única solución será intentar paliar los síntomas que provoca, evitando la deshidratación y protegiendo el tracto intestinal mediante la estimulación de su sistema inmune, de manera que el propio organismo del animal haga frente al virus y lo destruya. Lo principal es evitar la deshidratación.

De forma paralela, se debe controlar la diarrea y vómitos y prevenir infecciones secundarias.

Aunque es un virus complicado de eliminar, con casos también de recaída, es cierto que en la mayoría de las ocasiones no suele dejar secuelas y remite por completo al cabo del tiempo. Pero ojo, aunque nuestra mascota esté ya totalmente recuperada deberemos seguir los consejos de nuestro veterinario, en cuanto a alimentación e higiene, para evitar una nueva infección.

En casa, es importante que sean bien alimentados para conservar las defensas, además de no pasar frío. Y si tenemos más de una mascota es primordial aislar al infectado para que no la transmita, además de desinfectar constantemente las zonas comunes.