Las alergias: Un problema que también afecta a los perros y a los gatos

Hoy en día cada vez vemos más casos de animales de compañía que padecen un cuadro de hipersensibilidad o reacciones inmunológicas exageradas ante elementos inocuos que se encuentran en el medio de forma natural, tales como diversos alimentos, pólenes de plantas o árboles, y ácaros, o parásitos como las pulgas.

Las alergias se producen por una alteración en el sistema inmunitario que se adquiere en algún momento de la vida del animal que las sufre, no tienen carácter congénito, por lo que no se nace siendo alérgico, y de la misma manera, es una enfermedad crónica que no llega a resolverse nunca por completo y requiere tratamiento y cuidados de por vida, al igual que otras enfermedades crónicas como la diabetes o la epilepsia. No obstante, se conoce que algunos tipos de alergias como la desarrollada a los alimentos o la dermatitis atópica, tienen un componente genético, habiendo determinadas razas como el Bulldog francés o inglés, Bóxer, Labrador y Golden Retriever, West Highland White Terrier o el Pastor alemán , con mayor predisposición a padecerlas.

En el perro y en el gato, las alergias o procesos de hipersensibilidad proceden fundamentalmente de tres orígenes:

  • Dermatitis alérgica a la picadura de pulga (DAPP) : producida por la hipersensibilidad que produce la saliva de la pulga cuando pica al perro o al gato.
  • Alergia o hipersensibilidad alimentaria, por reacción a las proteínas del alimento bien sea de origen animal o vegetal, tras haber estado alimentando a la mascota con la misma fuente proteica por largos periodos de tiempo.
  • Dermatitis atópica o «alergia ambiental»: se desarrolla por la exposición a alérgenos ambientales que están suspendidos en el aire, por lo que no es posible evitar el contacto del animal con los elementos a los que es hiperreactivo. Alérgenos de este grupo son los pólenes de árboles (olivo, pino), plantas y hierbas como las gramíneas, o los ácaros del polvo.

El objetivo en el tratamiento de las alergias es minimizar los síntomas clínicos, intentando alcanzar un estado en el que el perro o el gato disfrute de la mejor calidad de vida, a sabiendas de que necesitará cuidados de por vida y de que pueden haber brotes puntuales o estacionales de la enfermedad, siendo muy improbable conseguir la curación completa.

Para llegar al diagnóstico correcto en los distintos tipos de alergia, el camino puede llegar a ser largo y complicado, siendo necesaria la realización de varias pruebas como un análisis de sangre completo incluyendo pruebas hormonales, raspados cutáneos y citologías entre otras, siendo esencial realizar un examen físico completo y una historia clínica exhaustiva, ya que los signos clínicos nos orientan en muchos casos hacia la causa mas probable de la alergia.

Los principales signos que nos hacen sospechar de que nuestra mascota pueda sufrir algún tipo de alergia son en mayor medida las lesiones cutáneas. Inicialmente se produce prurito o sensación de picor, en distintos grados, y que el animal manifiesta lamiéndose, rascándose, mordisqueándose o frotándose por distintas superficies. Las zonas más sensibles sobre las que se irradia el prurito suelen coincidir con las áreas corporales donde hay unión muco-cutánea, es decir, unión entre mucosa y piel, identificándose como piel todo aquello que está cubierto de pelo y como mucosa aquel epitelio especializado de la piel donde no hay pelo, como la zona periocular y peribucal, los labios, las membranas interdigitales, las patas y los dedos, el ano, los genitales y las ingles y axilas.

Además del picor como signo principal de expresión de las alergias, también se dan otras lesiones dermatológicas como alopecia o hipotricosis, donde se produce una pérdida total del pelo o pérdida de densidad en las zonas afectadas, respectivamente; también se produce inflamación y eritema o enrojecimiento de la piel, y lesiones secundarias como infecciones bacterianas (piodermas) o fúngicas (dermatitis por Malassezzia) de la piel, hiperpigmentación y liquenificación.

Las otitis externas bilaterales y recurrentes son un signo que nos alerta ante la posibilidad de que nuestro perro o gato pueda padecer algún tipo de alergia. Es habitual que los animales alérgicos desarrollan otitis con frecuencia, ya que reflejan picor en la piel que recubre todo el canal y pabellón auditivo interno. Frecuentemente observamos que se rascan las orejas y producen un exceso de cerumen maloliente y de color oscuro por sobrecremiciento de los microorganismos que normalmente habitan en el oído.

¿Cómo se diagnostica y se trata la alergia ?

En veterinaria, se realiza un abordaje multimodal de esta patología, intentando descartar del entorno del paciente todos aquellos elementos que puedan ser causa de alergia.

El primer paso es descartar la presencia de parásitos externos como causa de los picores en el animal, para ello debemos aplicar un tratamiento antiparasitario de amplio espectro que sea eficaz sobre pulgas, garrapatas y ácaros. La mayor proporción de picores en los animales domésticos son causados por pulgas, garrapatas o distintos tipos de ácaros.

Debemos controlar el prurito en el animal, para mejorar su estado anímico, reducir los niveles de ansiedad que les produce el sentir picores constantes y minimizar las lesiones secundarias producidas por autotraumatismos al rascarse o mordisquearse la piel. El tratamiento convencional a corto plazo para los brotes alérgicos se basa en la utilizacion de glucocorticoides, pero su uso está restringido de forma crónica por sus potenciales efectos secundarios. Hoy en día disponemos de tratamientos con moléculas de última generación sin efectos secundarios a largo plazo para el tratamiento del prurito de naturaleza alérgica. Pueden administrarse vía oral de forma diaria o bien en forma de inyectable vía subcutánea cuyo efecto puede prolongarse hasta un mes.

La dieta es una fuente potencial de alérgenos alimentarios, por lo que está indicado establecer una dieta de eliminación, exclusivamente a base de pienso hipoalergénico o con proteína hidrolizada durante al menos 6-8 semanas para comprobar si se mejoran los signos clínicos con la nueva alimentación, y tras este periodo, volver a la dieta anterior para observar si se produce empeoramiento. Los alimentos que en mayor medida producen alergia en los perros y en los gatos son las carnes rojas, el pollo, los lácteos y los cereales.

El tratamiento del paciente alérgico debe ser continuado a lo largo de su vida, y según tenga carácter estacional o no, podremos ir añadiendo o presciendiendo de algunos elementos terapeúticos en función de la intensidad de los signos de alergia.

No obstante el tratamiento multimodal de los procesos alérgicos requiere atacar las posibles causas de alergia en todos sus orígenes, para ello:

  • Es fundamental que estos animales tengan un excelente control de parásitos externos durante todo el año, bien mediante el uso de pipetas, pastillas o collares antiparasitarios.
  • Instaurar una dieta hipoalergénica que minimice las posibles intolerancias alimentarias, ya que es bien sabido que el padecer un tipo de alergia predispone al desarrollo de otras hipersensibilidades por las alteraciones que se producen en el sistema inmunitario.
  • Control del prurito a largo plazo, con tratamientos orales o inyectables, incluso pueden realizarse inmunoterapia en la que, tras un screening o panel de alérgenos, se puede conseguir una «autovacuna» frente a los alérgenos concretos que producen la alergia en el paciente, aunque no en todos los casos es exitoso.
  • El tratamiento tópico de la piel , mediante el uso de champús para piel sensible o atópica de forma frecuente, ayuda en gran medida a controlar los picores y a mantener la piel hidratada. También es muy beneficioso el aporte de ácidos grasos esenciales omega3, omega6 y omega9, suplementados vía oral en forma de cápsulas o vía tópica mediante la aplicación de pipetas semanales.

La alergia en el perro y en el gato es un problema que puede presentarse de forma muy variada en función del individuo que lo padezca y evoluciona a lo largo de la vida del animal de distinta forma. Por esto es necesario tratar a cada paciente de una manera individualizada, y ante la sospecha de aparición de cualquiera de los síntomas anteriormente descritos, os invitamos a acudir a nuestras clínicas y consultorios de Clinicanimal para un estudio y asesoramiento detallado.

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