Siempre alerta ante la leishmaniosis

En cualquier época del año conviene recordar la importancia de prevenir el contagio por Leishmania en nuestros animales de compañía. Debido a que es una enfermedad endémica en nuestro país, y además una zoonosis, que afecta también a las personas, se trata de una infección que nos mantiene siempre alerta a los veterinarios clínicos al tener una alta prevalencia, sobre todo en áreas de la cuenca mediterránea, llegando a alcanzar tasas de infección en nuestros perros de hasta el 30% en zonas del Levante, Madrid y Andalucía.

Pese a que no existe un tratamiento que nos ofrezca un nivel de protección total, hoy en día disponemos de terapias multimodales para abordar la enfermedad y proteger a nuestra mascota desde distintas vertientes.

La leishmaniosis es una enferemedad parasitaria producida por varias especies de protozoos del género Leishmania, siendo L. Infantum la que nos afecta en nuestro país. Para su transmisión necesita la intervención de un insecto vector, en concreto el mosquito flebotomo, una especie de mosquito de tamaño pequeño, alas cortas y peludas, y hábitos crepusculares, es decir tienen su mayor actividad al amanecer y al anochecer. El mosquito flebotomo está totalmente adaptado a nuestro clima, puede vivir tanto en zonas rurales como urbanas, en la costa y en zonas de interior, y está ampliamente distribuído por climas cálidos de todo el mundo.

Se trata de una enfermedad que tiene graves consecuencias ,tanto en su forma cutánea , que afecta principalmente a la piel produciendo dermatitis, alopedcia periocular, crecimiento excesivo de las uñas, nódulos y pústulas; así como en su forma visceral que ataca a órganos internos, causando adelgazamiento, linfadenopatías con aumento de tamaño de los ganglios linfáticos, siendo característica la afección del ganglio poplíteo ,y daña principalmente al riñón y aparato digestivo. Además la infección por leishmania puede provocar gran variedad de síntomas como cojeras y problemas articulares por presencia del parásito en las articulaciones y sangrado nasal o epistaxis.

Para detectar la enfermedad es necesaria la realización de pruebas sanguíneas, pudiéndose detectar con facilidad y de forma rápida en la clínica mediante la ejecución de un test rápido que determina la presencia de la infección. Si el animal resulta positivo debemos practicar pruebas específicas que nos aporten información acerca del nivel de actividad del parásito y nos ayuden a evaluar la gravedad de la afección y los posibles y probables daños en otros órganos vitales que a menudo se ven comprometidos, como el sistema inmunitario o el riñón. Con esta información podremos diseñar un plan de tratamiento individualizado y la duración del mismo, ya que éste varía en función de la gravedad del caso, la situación inmunitaria del animal y la afección de órganos vitales que son clave para el éxito de la terapia. Los tratamientos para combatir la leishmaniosis son complejos, largos y relativamente costosos, y la enfermedad requiere de controles y pruebas analíticas sanguíneas y urinarias periódicas para evaluar cuán activa está la infección y realizar ajustes en la terapia.

Para evitar y prevenir el contagio de esta grave enfermedad debemos prestar especial atención en proteger a nuestros perros frente a los parásitos externos mediante el uso de repelentes de mosquitos, en forma de sprays, pipetas y collares antiparasitarios. También es de gran ayuda evitar los paseos en las zonas y horas del día de mayor actividad del vector flebotomo, ya que sin su picadura no se produce la transmisión de la enfermedad.

Desde hace relativamente poco tiempo, disponemos de tratamientos de inmunoterapia con los que se consigue estimular las defensas del perro para en el caso de que sean infectados por los mosquitos puedan combatir la acción del parásito y evitar que desarrollen la enfermedad. Previa confirmación de que nuestro perro no está ya contagiado por Leishmania , podemos inocular un tratamiento inyectable que confiere protección cercana al 70% durante 12 meses, ofreciendo las mayores garantías que actualmente existen para prevenir la enfermedad en combinación con el uso de repelentes parasitarios externos.

El uso regular y continuado, de forma trimestral, de productos inmunomoduladores potencian y estimulan el sistema inmunitario del animal y sirven de mucha ayuda tanto en la prevención como en el tratamiento de la enfermedad.

Desde Clinicanimal os invitamos a chequear a vuestros compañeros peludos para detectar cuanto antes esta grave infección y combatirla. Además nos ofrecemos para informaros y asesoraros acerca de cómo prevenirla y tratarla para que nuestros perros vivan sanos y felices por mucho tiempo.

 

 

AUTORA: Nuria Gómez Constanzo (Clinicanimal Dos Hermanas)

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