La Dirofilariosis es una enfermedad transmitida por un parásito nematodo (Gusano redondo) que invade el corazón y pulmones del perro, afectando en menor medida al gato.
Destacamos la Dirofilaria immitis (gusano del corazón) por ser la más agresiva y Dirofilaria repens por ser la responsable de la mayor parte de infecciones en humanos (zoonosis).

¿Cómo puede contagiarse nuestra mascota?

La mayoría de las filiarias se transmiten por mosquitos de los géneros Culex, Aedex, Anopheles y, recientemente Aedes albopticus.
El mosquito actúa como un transporte, transmitiendo el parásito de un animal enfermo a uno sano, que podrá desarrollar la enfermedad.

En el ciclo (imagen) el mosquito pica a un animal enfermo que posee el parásito en sangre, contaminándose (A). En el mosquito, a su vez, el parasito se transforma (B) a continuación pica a un animal sano (C), depositando el parásito en la sangre, que migrará hacia las arterias pulmonares y corazón (D-E-F).
Pueden pasar entre 8 y 9 meses desde que el mosquito pica a nuestra mascota hasta que muestre síntomas de enfermedad.

 

Distribución geográfica

En España se consideran zonas endémicas (zonas de alta transmisión de la enfermedad) las Islas Canaria, islas Baleares, valle del Ebro, valle del Tormes y la costa mediterránea.
Se ha demostrado prevalencia moderada en A Coruña y La Rioja (Simon et al., 2009 a; Morchón et al., 2009). Esto sugiere que faltan estudios para afirmar que no existe dicho parásito en el resto de zonas.
Su distribución geográfica puede variar en función de la temperatura ambiental y la humedad y, por ello, debemos consultar a nuestro veterinario para ofrecerles a nuestras mascotas una adecuada protección y prevención.

Signos de que nuestra mascota puede estar enferma

La mayor parte de animales enfermos no presentan síntomas al inicio de la enfermedad, pero algunos animales presentan la aparición de:
– Tos.
– Disnea (dificultad para respirar).
– Intolerancia al ejercicio.
– Síncopes (desvanecimiento) tras un evento de esfuerzo físico.
– Insuficiencia cardíaca congestiva en casos más avanzados.

Cuando los síntomas aparecen su severidad depende del número de parásitos adultos presentes en el animal y, por ello, ante cualquier síntoma de los anteriormente citados debemos acudir a nuestro veterinario para la identificación de la causa.

Debido a que es una enfermedad de evolución lenta es muy importante acudir a nuestro veterinario, que con una simple muestra sanguínea realizará un “test rápido” a nuestra mascota al comienzo de cada tratamiento preventivo anual.

¿Cómo podemos prevenir la enfermedad?

La prevención se debe iniciar justo antes del inicio de la actividad del mosquito. Generalmente, empezaremos la prevención hacia primavera y se extenderá hasta finales del otoño.

Existen medicamentos preventivos que protegen de la enfermedad, como los repelentes del mosquito y medicamentos que tratan la enfermedad cuando nuestra mascota enferma. Los medicamentos se pueden administrar mensualmente o por periodos más duraderos, en función del fármaco usado. Por lo que nuestro veterinario nos asesorará con detalle para realizar la mejor elección para nuestra mascota, según su estilo de vida.

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