La insulina es una hormona producida por el páncreas que permite que la glucosa penetre en las células para ser utilizada como fuente de energía. Cuando no se genera esta hormona o no es asimilada correctamente por el organismo, la glucosa permanece en la sangre acumulándose, provocando hiperglucemia o niveles muy elevados de glucosa. Por lo tanto, la diabetes se produce cuando las células no detectan la glucosa debido a la falta de insulina.

La diabetes no solo se genera en perros mayores de 6 años u obesos, se cree que algunas razas están genéticamente predispuestas como: el golden retriever, el pastor alemán o el caniche. Además, existe una mayor incidencia en hembras y puede aparecer también como consecuencia de una inflamación de páncreas o pancreatitis que puede destruir las células que liberan la insulina.

Tipos de diabetes en perros

  • Diabetes de tipo 1, es la más común en perros y se produce cuando el organismo del animal destruye las células que producen la insulina, por lo que la carencia de esta hormona es completa.
  • Diabetes de tipo 2, el páncreas libera la insulina de forma correcta pero el organismo no la asimila, por lo que no la permite trabajar adecuadamente.
  • Diabetes secundaria, se produce por el consumo de ciertos fármacos y en periodos de gestación.

Síntomas

La acumulación de glucosa provoca graves problemas de salud que se pueden observar en estos síntomas:

  • Aumento de la ingesta de agua.
  • Aumento excesivo de la frecuencia al miccionar, lo que puede ocasionar deshidratación.
  • Pérdida de visión por la aparición de cataratas. Suelen evolucionar con rapidez y no son tratables.
  • El animal aumenta el consumo de comida.
  • A pesar de este aumento el perro pierde peso, llegando a padecer anorexia en fases más avanzadas de la enfermedad.
  • En casos muy graves debido a la carencia de insulina el organismo del animal busca en las proteínas y grasas su fuente de energía. Esto es muy perjudicial porque la quema de estos cuerpos cetónicos genera la acumulación de una cantidad muy elevada de toxinas en la sangre. Este proceso se conoce como cetoacidosis diabética y tiene síntomas más específicos: respiración agitada, olor fuerte parecido a la acetona, vómitos y debilidad general. Si se sospecha que el animal puede sufrir cetoacidosis es urgente visitar al veterinario, ya que la vida del animal está en peligro.

Diagnóstico y tratamiento

Para poder diagnosticar esta patología es necesario realizar al animal análisis, ya que a través de las muestras de orina y sangre se puede medir los niveles de glucosa además de otras alteraciones que aportan al veterinario información sobre el estado del perro.

El tratamiento, una vez confirmado el diagnostico por el profesional, estará basado principalmente en estos pilares:

La insulina, ya que el organismo no puede generarla por sí solo, esta hormona se puede introducir en el cuerpo de forma artificial. La administración de este tratamiento lo realizará el cuidador por lo que tendrá que aprender a inyectarla con la ayuda de un profesional. El veterinario irá modificando la pauta de las dosis conforme vaya estudiando la efectividad en el animal. Es muy importante controlar las dosis para mantener el organismo del animal en niveles óptimos, evitando picos o bajadas drásticas en la glucosa.

Síntomas Hipoglucemia

  • Descoordinación
  • Temblores
  • Desorientación
  • Somnolencia
  • En los casos más graves, colapso que termina en coma.

Los síntomas provocados por una subida de glucosa son parecidos a los de una cetoacidosis diabética.

En caso de notar cualquiera de estos síntomas es urgente acudir al veterinario.

La dieta, es importante para la buena absorción de la insulina que el perro no se encuentre ni por encima ni por debajo de su peso ideal. Por lo que se aconseja dar de comer al animal siempre a las mismas horas combinándolo con la medicación.

El ejercicio favorece un nivel de glucosa adecuado y ayuda al animal a mantener su peso ideal. La actividad física debe estar adaptada a cada caso y realizarse de forma regular.

En el caso de las hembras la esterilización es una buena opción para evitar las alteraciones que se producen durante su ciclo, ya que afectan negativamente sobre la insulina.

Además, hay que intentar reducir el estrés en el animal.

Es conveniente para animales que padezcan esta patología marcar una rutina diaria con los horarios de la actividad física, la alimentación y la administración de la medicación, ya que esto ayudara a mantener unos niveles de glucosa adecuados.

Por último, hay que recalcar, que las visitas al veterinario son muy importantes para realizar un seguimiento de la evolución de la patología.

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