¿Habéis escuchado alguna vez el concepto de Pet Friendly? Hoy compartimos sobre ello algunas ideas para cuando lo veáis y mencionen a vuestro alrededor.

En inglés, «friendly» significa “amistoso” o “amable” y la palabra «pet» significa “mascota”, por lo que Pet Friendly se refiere al lugar, establecimiento, edificio, medio de transporte o servicio que se declara Pet Friendly, es decir, que admite animales de compañía y que estos van a recibir un trato adecuado. Un concepto cada vez más extendido y cuyas cifras aumentan año tras año.

Lo cierto es que hasta hace poco, en nuestro país era casi impensable que nos lleváramos a nuestra mascota de vacaciones con nosotros; la imposibilidad de encontrar un hotel o apartamento que nos permitiera su acceso era un impedimento bastante importante y frecuente a la hora de planificar nuestras vacaciones.

El hecho de defender una tenencia responsable de animales, así como el deseo de disfrutar de nuestro tiempo libre con ellos, está afortunadamente tirando barreras y prejuicios sociales hasta ahora establecidos. Y gracias al esfuerzo de todos, ya es posible encontrar información sobre guías, recomendaciones y lugares en los que nuestro perro será bien recibido.

Falta de normativa legal

Es cierto que cada vez hay más autorizaciones para el acceso de animales a sitios públicos y España se está sumando a la tendencia internacional para facilitar la entrada de las mascotas junto a sus dueños en diferentes espacios sociales y establecimientos públicos, como bares, restaurantes, comercios, tiendas, etc.

Desafortunadamente, en España aún no existe una normativa o una ley marco a nivel nacional que hable sobre la permanencia de nuestros animales en establecimientos públicos. Cada comunidad autónoma tiene sus propias ordenanzas vigentes y estas normativas determinan las condiciones de sanidad e higiene que deben ser respetadas en todos los comercios y establecimientos que presten servicios al público. y si bien las normativas autonómicas pueden incentivar la creación de estos espacios, todavía permiten que los propietarios establezcan condiciones que limiten en su caso la permanencia de animales en sus comercios.

Por ello, en la práctica la permanencia de nuestros animales en estos establecimientos termina dependiendo de una decisión particular del titular o responsable por cada propiedad.

Al mismo tiempo, se trata de definir las circunstancias puntuales en las que los propietarios o titulares puedan recurrir a las normativas autonómicas para limitar o impedir el ingreso de animales en sus comercios.

En cualquier caso, está claro que también nosotros, los propietarios, tenemos unos deberes por cumplir, favoreciendo con ello que muchos más destinos y lugares se conviertan en Pet Friendly. Por ejemplo, tenemos que ser responsables para tener animales bien educados y controlados, limpios y en un estado de salud óptimo, vacunados y desparasitados, que respeten el entorno, que no invadan el espacio de otras personas… entre otras obligaciones.

Y si alguna experiencia en concreto nos gusta, también tenemos otra «obligación» más: recomendar dicho lugar a terceras personas que también tengan animales para, entre todos, poder cambiar esta cultura.

Normas generales

Los espacios Pet friendly tienen una serie de normas que son necesarias para garantizar la convivencia. Algunas de las más generales son las siguientes:

  • Las mascotas no deben ser agresivas, de lo contrario es necesario que porten sus elementos de seguridad.
  • Los animales deben de estar libres de todo tipo de parásitos, limpios y al día con sus vacunas.
  • La mascota debe llevar un collar de identificación y una correa en todo momento, a excepción de cuando la mascota está dentro de la habitación.
  • Los huéspedes deben colgar la señal de precaución «mascotas dentro de» en la puerta que indica al personal de la presencia de animales domésticos dentro de la habitación.
  • Los arreglos a la habitación por parte de la limpiadora/o se harán cuando el dueño se encuentre presente.
  • Permanecer en las terrazas designadas como dog-friendly.
  • Poder controlar a tu mascota cuando ladre o tenga comportamientos agresivos.
  • No permitir que las mascotas se suban a sillas o mesas.
  • Si tu mascota defeca u orina, es tu responsabilidad asear la zona.
  • Si por alguna razón tu mascota agrede físicamente a algún cliente es tu responsabilidad los posibles gastos o destrozos que tu mascota cause en el lugar.

En definitiva, gestionar una ciudad pet friendly, una ciudad amiga de los animales, pasa por entender que los animales que viven con nosotros son parte de nuestra familia y que debemos de considerarlos verdaderos miembros de la unidad familiar.