Cuando quieres a alguien, quieres lo mejor para él. Cuando adoptamos una mascota, estamos proporcionando a nuestros niños innumerables ventajas a nivel socioeducativo y sanitario. Pero eso sí, antes de adoptar un animal de compañía debemos concienciar a toda la familia de que no son juguetes que se puedan guardar o descambiar y que requieren una serie de cuidados y responsabilidades, además de unos costes económicos.

A la hora de elegir a nuestra mascota, debemos tener en cuenta nuestros hábitos, carácter, tiempo libre, dónde vivimos, etc. Cada animal tiene unas características que se deben adaptar a las nuestras. Es muy importante seleccionar el tipo de mascota que se va a adecuar mejor a nosotros para conseguir una buena convivencia. Por ello, es recomendable recibir asesoramiento de expertos, como los veterinarios etólogos, ya que ellos son quienes mejor conocen el comportamiento de los animales. Desde CLINICANIMAL, nuestros especialistas estarán siempre encantados de ayudarte. 

En el caso de los niños, su edad y carácter también influye a la hora de adquirir una mascota. Por ejemplo, algunos especialistas afirman que hasta los 3 años el niño no puede interactuar correctamente con un animal, ya que no lo diferencian de cualquier otro juguete y no lo consideran un ser vivo. 

Las mejores mascotas para los niños son los perros y los gatos. Los hámsters tienen una vida breve y no son aptos para niños muy pequeños. Tampoco los conejos ni las cobayas se recomiendan para niños muy pequeños o nerviosos, ya que se estresan con mucha facilidad. Algunas aves pueden ser buenas mascotas si se entrenan y se sacan a menudo de las jaulas, pero el niño deberá interactuar con ellas siempre bajo supervisión; sin embargo, los papagayos, las cotorras y los loros no son aconsejables para niños menores de 12 años. Por otro lado, los peces y reptiles (incluyendo las tortugas), además de que el niño no puede interaccionar demasiado con ellos, son delicados y requieren cuidados muy especiales. 

Una vez adquirida la mascota, es fundamental enseñar al animal unas pautas básicas y educar al niño para que lo respete y no lo moleste en ciertas situaciones, de forma que sepa cómo, cuándo y de qué forma puede interactuar con él. De esta forma, la convivencia con un animal le aportará al niño infinidad de beneficios a nivel socioemocional y sanitario:

  • Reducción del sedentarismo y aumento de la actividad física.
  • En los niños con problemas de conducta, mejoran su destreza motora, la interacción verbal, aumentan la atención y la memoria.
  • Regulan la tensión arterial y la frecuencia cardiaca: por caricias, ronroneo, etc.
  • Los niños que viven con mascotas tienen un sistema inmunológico más fuerte, enferman menos y tienen menor tendencia a padecer alergias y asma.
  • Reduce el estrés en los niños: su compañía genera liberación de serotonina en el cerebro (se relaciona con los estados de ánimo positivos), por lo que aumenta la sensación de felicidad y además, les otorga a los pequeños sensación de seguridad y disminuye la ansiedad por separación. Los lazos afectivos con el animal de compañía ayudan a superar la sensación de miedo o tristeza, ya que el niño recurre de forma habitual a su mascota para abrazarle y encontrar alivio en estas situaciones.
  • Aumento del sentido de la responsabilidad y la disciplina: si hacemos partícipe al niño, acorde a su edad, de los cuidados y mantenimientos del animal, servirá para extrapolar estos valores a su vida personal en un futuro.
  • Ayuda a aumentar la empatía: el fomento de la capacidad de ponerse en el lugar del otro es imprescindible para que los niños tengan un desarrollo equilibrado de sus emociones. Al hacer el esfuerzo cognitivo de ponerse en el lugar del animal, a los pequeños les cuesta mucho menos ponerse en el lugar de otras personas.
  • Favorece la comunicación no verbal, la sociabilización, los hace más extrovertidos y aumenta su autoestima.
  • Los niños que conviven con mascotas entienden mejor los extremos vitales, como el nacimiento y la muerte, o también les aportan conocimientos sobre el sexo y la reproducción.

Hemos visto los innumerables beneficios de la presencia de una mascota en la vida de un niño, pero no debemos olvidar que, si se descuidan su higiene y su estado sanitario, los animales de compañía pueden llegar también a transmitir enfermedades a los seres humanos (zoonosis), siendo los niños un grupo de riesgo por su sistema inmune inmaduro. Por ello, los buenos hábitos de higiene y alimentación, así como las visitas frecuentes al veterinario son muy importantes para poder seguir los programas de vacunación y desparasitación adecuadamente. 

Una vez más, desde CLINICANIMAL estaremos encantados de ayudar a cuidar de vuestras mascotas y de toda la familia. 

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