Si tienes un gato en casa seguro que te has preguntado en más de una ocasión cuál es la mejor alimentación que puedes proporcionarle. ¿Comida cruda, cocinada por nosotros mismos, pienso, comida húmeda? ¿Tenemos que darle lo que nos pide o tenemos que optar por los alimentos con las vitaminas y minerales que le ayuden a tener una vida saludable? Aquí vamos a intentar resumirte algunos consejos para que puedas alimentar adecuadamente a tu gato.

Para que el cuerpo de un gato joven se desarrolle y se mantenga sano necesita una serie de nutrientes esenciales. La escasez de ciertos nutrientes podría provocar una inestabilidad en el organismo y a consecuencia de este déficit de nutrientes, también podrían aparecer enfermedades y otros problemas de salud.

Algunos estudios científicos han demostrado que los gatos prefieren aquellos alimentos que poseen la proporción nutricional similar a la de un ratón. Es decir, tu propio gato doméstico sabe perfectamente qué alimentos le beneficia más.

Además, los gatos son carnívoros y cazadores, de manera que necesitan comer muchas veces al día pequeñas cantidades en vez de comer de una sola vez. Para que tu gato esté sano y feliz es fundamental facilitarle unos nutrientes de calidad y asegurarte de que su comida sea fresca y esté siempre en buen estado.

Por ejemplo, el pienso seco se puede distribuir por la casa en pequeñas cantidades motivando al gato a moverse y buscarlo, lo que hace que se mantenga en forma. Esto reduce los problemas de obesidad derivados del aburrimiento y de la falta de estimulación.

No es aconsejable racionar las cantidades de comida a un gato para hacerlo adelgazar. Por lo contrario, sí es importante motivarlo para que esté activo y ejercitado.

Y otro detalle importante es que los gatos esterilizados tienen mayor riesgo de obesidad y cálculos renales, por lo que su alimentación debe ser específica para asegurar su salud.

Proteínas

Los gatos como animales carnívoros requieren una ingesta elevada de proteínas, puesto que estas son los proveedores más importantes de energía. Las proteínas que mejor se digieren son las de origen animal, además, la carne magra contiene un mayor contenido proteico que el tejido conectivo.

Hidratos de carbono

La ingesta de carbohidratos debe ser limitada, aunque también es importante ya que forman parte de la fibra dietética y la fibra cruda, las cuales no son digeribles y ayudan a regular el tránsito intestinal. Si se consume demasiado, se sobrecargan los órganos que se encargan de eliminar las sustancias de desecho, como el hígado o los riñones.

Grasas

Al contrario que para los humanos, para los gatos las grasas resultan indispensables para su supervivencia. Ácidos grasos insaturados de origen animal, tales como el omega-3, se consideran más aptos para los carnívoros que las grasas vegetales. Por tanto, los gatos necesitan los ácidos grasos de procedencia animal.

Vitaminas

No todas las vitaminas son iguales y tu gato necesita unas más que otras. También es muy importante diferenciar entre las vitaminas solubles en agua y las vitaminas solubles en grasa. Las vitaminas hidrosolubles se pueden expulsar a través de la orina en el momento en que haya un exceso. Sin embargo, las solubles en grasa se almacenan en el tejido del cuerpo del gato lo que puede resultar peligroso para su salud.

Comida preparada y alimentación cruda

Los gatos suelen ser bastante exigentes con la comida, en parte, porque tienen mucha sensibilidad frente a los sabores ácidos, amargos y salados. Razón por la que un gato prefiere que su dieta se componga de alimentos con alta palatabilidad, aspecto que destaca sobre todo en la comida húmeda.

Con todo esto, es importante saber que no existe una alimentación para gatos “perfecta”. No importa si optas por la comida ya preparada, la cocinada por uno mismo o la comida cruda, ya que todas las formas pueden ser buenas o malas dependiendo de cómo se realicen.

La comida preparada para gatos se conserva en latas o tarrinas muy prácticas. Probablemente esta sea la manera más común, práctica y fácil de alimentar a los gatos. Los dueños pueden optar entre la comida húmeda o el pienso.

Mientras que la comida húmeda es la que mejor se adecúa a la alimentación natural de los gatos, esta humedad no se encuentra en el pienso. Esto produce una mayor concentración de la orina del gato, lo que puede conducir a la formación de cálculos renales y vesicales. Además, el pienso sin cereales contiene hasta un 50 % de carbohidratos, de los cuales el gato solo necesita una pequeña parte. Así sobrecargamos sus órganos urinarios. Por ello, la comida húmeda es la que mejor se adecúa a los gatos por naturaleza.

La alimentación cruda, por su parte, suele aparecer con el término BARF (Biologically Appropiate Raw Food) y consiste en alimentar a tu mascota con una dieta principalmente compuesta de alimentos crudos. Este tipo de alimentación puede ser adecuada, siempre y cuando se prepare de la manera correcta.

A partir de una dieta cruda los gatos obtienen gran cantidad de carne fresca. En lugar de cocinar nosotros mismos la carne, la dieta BARF propone que se le dé cruda al gato. De esta manera no se pierden los nutrientes durante el proceso de cocción. No obstante, hay que tener en cuenta que en la carne cruda existen de manera natural microorganismos que pueden ser perjudiciales para la salud de los gatos, por lo que si optamos por esta opción, debe tratarse de carne correctamente tratada.

Los gatos necesitan vísceras aparte de la carne del músculo, como el corazón, el hígado o los pulmones, así como una parte de los huesos y piel para proporcionarles calcio y fibra. No obstante, el hecho de aportar huesos carnosos también puede ser perjudicial para la salud de nuestros gatos, ya que pueden astillarse y clavarse en distintas porciones del tracto intestinal, por lo que si no se aportan de forma adecuada, pueden ser peligrosos.

Para concluir, una cuestión fundamental que resume todo lo aquí expuesto: el mejor método para alimentar a tu gato es aquel que se adapte a su estilo de vida, así como que sea compatible con cualquier problema de salud que presente. También hay que tener en cuenta las posibles intolerancias que presente tu gato.