Desde comienzos de este año los animales de compañía disfrutan de un nuevo estatus jurídico. La ley española ha dejado de considerarlos «cosas», objetos y propiedades sin mayor vinculación al núcleo familiar para ser considerados «seres vivos dotados de sensibilidad». Esto acarrea importantes cambios. Ante esto, ¿qué papel juegan a la hora de alquilemos una vivienda? ¿Nos pueden prohibir convivir con ellos?

La cuestión de los animales y el alquiler siempre ha sido difusa. La Ley de Arrendamientos Urbanos no dice nada al respecto. En ella se afirma que «los arrendamientos de vivienda se regirán por los pactos, cláusulas y condiciones determinados por la voluntad de los implicados». Es decir, acuerdos contraídos por las dos partes, entre los cuales se puede, y se suele, incluir la prohibición de tener animales domésticos en la vivienda.

Es decir, que si el contrato en cuestión no dice nada, se pueden incluir los animales de compañía, como perros o gatos. O lo que es lo mismo: el propietario si que nos lo puede prohibir pero debe figurar en el contrato de alquiler. Si en el contrato no se especifica, podremos convivir con animales según la ley. Por el contrario, si está especificado en el contrato y el inquilino ha hecho caso omiso, siempre prima lo que se haya establecido previamente. La ley también prevé que el casero pueda rescindir el contrato por realizar actividades «molestas, insalubres, nocivas, peligrosas». En cualquier caso, la ley es confusa.

De igual forma, el anteproyecto de la Ley de Protección y Derechos de los animales, en su artículo 33, dice: «Las personas titulares o responsables de los animales de compañía, deberán atenerse a las siguientes obligaciones: mantenerlos integrados en el núcleo familiar». Es decir, en la vivienda.

Se trata de una interpretación, claro. Dado que los perros y gatos forman parte de la «unidad familiar» y esta es indivisible cuando se accede a una vivienda, ninguna cláusula podría impedirles la entrada. Tampoco se deja claro hasta qué punto un casero se puede negar a permitir el paso de mascotas a su vivienda arrendada. Pero hay que tener en cuenta que estas modificaciones legislativas no afectan a la Ley de Arrendamientos Urbanos, que como hemos dicho es la que regula los alquileres. Es decir, en principio no son ciertos los rumores que aseguran que es inconstitucional prohibir la entrada de animales en pisos de alquiler. Dichas modificaciones no hacen que la ley de arrendamientos cambie, por lo que sigue primando el derecho a la propiedad.

Y una última apreciación importante, a tener en cuenta. En el caso de ser propietario, permitir mascotas puede ser una ventaja ya que a muchos inquilinos les cuesta encontrar viviendas donde se permiten animales.