Seguro que es una de nuestras máximas preocupaciones. Cómo alimentar y de qué manera a nuestro cachorro en esa fase inicial y tan importante de su vida. Pues aquí te compartimos una serie de consejos y recomendaciones para mantener a tu perrito en la mejor y más saludable forma posible.

La leche materna es el primer alimento ideal para un cachorro. Se trata de un alimento rico en todos los nutrientes necesarios para que tu perrito crezca sano y fuerte. Aunque los cachorros están listos para destetarse entre las seis y las ocho semanas, la mayoría muestran interés por los alimentos sólidos a las tres o cuatro semanas.

Éste es el mejor momento para empezar a ofrecerles una fórmula de alimentación para cachorros. Es conveniente en esos inicios que si has elegido una comida seca le puedas añadir un poco de agua o leche maternizada de cachorro para triturar hasta formar una papilla y a medida que tu mascota vaya creciendo añadir menos cantidad de, e irlo sustituyendo por una mayor cantidad de pienso.

Para mantener el equilibrio adecuado entre lo que necesita y la sobrealimentación, es importante que le demos pequeñas cantidades de comida con frecuencia, aunque esto dependerá también de su edad, tamaño y de las recomendaciones de tu veterinario.

La cantidad exacta de comida para tu cachorro puede variar dependiendo de su edad, raza, estado de salud o grado de energía, ya que como es lógico los cachorros más juguetones queman más energía, por lo que necesitan más combustible en forma de alimentación.

Pesar a tu mascota periódicamente también te permitirá conocer si tiene el peso correcto para su edad, tamaño y raza.

Por regla general la recomendación suele ser la siguiente:

  • Desde el inicio de la alimentación sólida hasta el destete (normalmente dos meses): entre 4 y 6 comidas al día.
  • De los dos a los tres meses: 4 comidas al día.
  • De los cuatro a los seis meses: 2-3 comidas al día.
  • Después de los seis meses: 2 comidas al día (dependiendo de la raza).

Ejercicio físico y dónde darle de comer

Es importante que evitemos alimentar a nuestra mascota inmediatamente antes o después de hacer ejercicio. Tenemos que dejar pasar al menos una hora entre la comida y el ejercicio. Una recomendación común es acostumbrar al cachorro desde temprana edad a descansar un rato después de comer para evitar el riesgo de molestias digestivas o trastornos más graves.

El lugar donde le demos de comer también es importante. Intenta hacerlo en un lugar tranquilo alejado del ajetreo doméstico, donde pueda comer tranquilamente sin ser interrumpido. Y mantén a los niños de la casa alejados del cachorro mientras come para evitar que devore su comida o se vuelva protector con respecto a ella.

Cómo alimentarle

No sólo importa el qué, también el cómo. Por ejemplo, en el caso de la comida húmeda, lo mejor es servirla a temperatura ambiente, ya que huele mejor y es más fácil de digerir. Si la comida la tenemos en el frigorífico, se recomienda sacarla un tiempo antes de que se la vayamos a dar.

También debes de saber que mientras los alimentos húmedos se estropean rápidamente una vez abierto el envase, la comida seca permanece en buenas condiciones durante todo el día y no se estropea.

A medida que tu cachorro va creciendo lo hará también su apetito, de ahí que tengamos que aumentar las raciones para proporcionarle la energía adicional que necesita y construir su masa muscular. Así, dependiendo de su raza, un cachorro de seis meses puede necesitar el doble de calorías diarias que un perro de dos años. Como norma general, empieza a aumentar el tamaño de la ración de los seis a los doce meses en perros pequeños, y después puedes pasar a la comida para adultos. En las razas de mayor tamaño, debes empezar a aumentar el tamaño de las raciones a los seis meses y, a continuación, reducirla de nuevo a los doce meses, que es cuando concluye su estado máximo de crecimiento. Estas razas de mayor tamaño inician la alimentación para adultos más tarde, alrededor de los 18 a 24 meses.

Lo que no tenemos que darle

Si queremos que nuestro cachorro mantenga una dieta saludable y equilibrada, tenemos que hacer lo imposible por evitar darle sobras de comida y golosinas. En dicho caso, las golosinas nunca deben suponer más de un 10% de la dieta total del perro. Además, hay otra serie de alimentos que debemos mantener alejados como:

  • Carne o pescado crudo. Para reducir el riesgo de intoxicación alimentaria, elimina las bacterias cocinando bien la carne fresca. Antes de servirla, asegúrate que no queden restos de huesos, ya que pueden dañar sus dientes y provocar obstrucciones intestinales.
  • Chocolate, ya que es tóxico para él.
  • Cebollas o uvas también pueden ser muy tóxicas.