POST ACTUALIZADO: 8 MARZO 2022

¿CONOCES LA LEISHMANIA?

La leishmania es un parásito que necesita de un insecto vector, el mosquito flebotomo, para completar su ciclo vital e infectar al hospedador definitivo, principalmente el perro, pero también el hombre e incluso, en menor medida, el gato. La transmisión de la enfermedad se produce por la picadura del mosquito flebotomo infectado con leishmania, aunque en muy raras ocasiones se han descrito casos de transmisión por vía placentaria, de una madre enferma a los fetos, y por vía sanguínea en casos de transfusiones con sangre de donantes que padecieran Leishmania.

Hubo un caso en Reino Unido que un perro que nunca había abandonado el país y, por su clima y condiciones ambientales desfavorables no hay existencia del mosquito vector, es decir está libre de casos de Leishmania, a excepción de aquellos perros procedentes de países con climas donde sí existe el mosquito, como el arco mediterráneo, norte de África o América del Sur.

Cuidados y signos de la leishmaniosis

Los propietarios del perro, de raza Pointer, acudieron a su centro veterinario de confianza al observar que el animal tenía unas lesiones cutáneas, que en principio remitieron al ser tratadas con antisépticos y dieta adecuada. Al poco tiempo los signos clínicos de la dermatitis inicial evolucionaron y se extendieron, provocando la caída y pérdida de pelo en la cabeza y extremidades, y lesiones ulcerosas entre los dedos, además el animal estaba perdiendo peso y mostraba signos de infección generalizada al detectarse aumento de sus ganglios linfáticos, lo que hizo al equipo veterinario alertarse ante el curioso cuadro clínico del perro. Fueron necesarias pruebas diagnósticas complementarias, entre ellas una biopsia de piel y una analítica sanguínea incluyendo serología frente a enfermedades infecciosas, para conocer la existencia de Leishmania en el paciente, confirmándose así el diagnóstico de la enfermedad.

Este acontecimiento ha despertado la alarma entre los veterinarios en Gran Bretaña, ya que el animal nunca había tenido contacto con otro perro infectado ni había salido fuera de su país. Entonces, ¿cómo se habría contagiado? , al indagar en su historia y entorno familiar, conocieron que sus propietarios viajaban de forma regular a España de vacaciones a pasar la época estival, por lo que lo mas probable fuera que el mosquito se introdujera entre el equipaje o en la ropa que portaban sus dueños cuando se trasladaban a nuestro país.

La importancia de este caso reside en que la leishmaniosis puede potencialmente extenderse a zonas dónde no es imprescindible que exista el mosquito vector de forma natural, como Reino Unido, lo que hace aun mas necesaria si cabe, la adopción de medidas de control y prevención de la enfermedad sobre todo en los países dónde es endémica.

Desde Clinicanimal transmitimos la importancia de proteger a nuestras mascotas de esta indeseable enfermedad y no bajar la guardia ante una posible infección incluso cuando no estemos en la época del año o en el lugar con un clima favorable para el desarrollo de los flebotomos. Por ésto os recordamos la necesidad del uso de repelentes de mosquitos, en forma de collares, pipetas o sprays, y de la vacunación profiláctica frente a Leishmania para combatir y evitar la infección.

Una revisión general de tu perro controlará que su estado de salud es el óptimo y en caso de localizar alguna patología estaremos a tiempo de tratarla y combatirla. Y además, estableceremos un protocolo de prevención de leishmania.

Para detectar la enfermedad es necesaria la realización de pruebas sanguíneas, pudiéndose detectar con facilidad y de forma rápida en la clínica mediante la ejecución de un test rápido que determina la presencia de la infección.

AUTORA POST: Nuria Gómez Constanzo (Clinicanimal Dos Hermanas)

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