Mimi llegó un buen día a la vida de Juan Manuel y su familia, apareció por su casa de campo sin más. Tras constatar que no tenía chip e intentar localizar a sus propietarios entre los vecinos, finalmente se ganó el cariño y el afecto de la familia.

Aunque se fue haciendo un hueco en su nuevo hogar, ella no dejaba de ser una perrita libre que iba y venía por la zona. Desde el principio, sus adoptantes notaron que su pelo era seco y áspero y que tenía siempre la piel seca y descamada, por lo que acudieron a un veterinario que únicamente les recomendó un champú hidratante y como ella se mostraba alegre y activa, no dieron demasiada importancia a su aspecto.

Pero un buen día su barriga comenzó a crecer y para sorpresa de la familia, Mimi parió 3 pequeños cachorros a los que sacó adelante como una campeona. Pero a medida que los bebes crecían, ella se iba quedando cada vez más delgada, su pelo se volvió aún más seco, su piel se llenó de escamas y costras y cada vez se mostraba menos alegre, perdía vitalidad y ya no era la perrita activa de siempre.

Juan Manuel, preocupado por su situación, acudió a nuestra veterinaria en busca de algún remedio que pudiera mejorar su estado físico.

Mimi llegó por primera vez muy delgada, con grandes zonas escamosas y placas por todo el cuerpo, con los ganglios aumentados de tamaño, comiendo poco y cansada. Sus bebés ya tenían 5 semanas y seguían intentando mamar, pero aunque ella se dejaba, apenas tenía ya leche.
Le explicamos a Juan Manuel que lo primero que debíamos descartar era que estuviese afectada por alguna de las enfermedades que transmiten los mosquitos o las garrapatas y al realizar la prueba correspondiente descubrimos que Mimi padece leishmaniosis (seguramente desde hace tiempo) y la gestación y cría de sus cachorros supusieron un desgaste excesivo para su ya afectado organismo. Es por ello que la esterilización de las hembras, especialmente cuando se encuentran afectadas de leishmaniosis o cualquier otra enfermedad, es más que recomendable para evitar llegar a estas situaciones.

Por suerte, nuestra querida Mimi no tenía afectado ningún órgano vital, aunque presentaba una anemia importante. Por ello, con el apoyo de su familia, destetamos a los pequeños y comenzamos con baños específicos para la seborrea e instauramos un tratamiento para la leishmaniosis.
Gracias al apoyo, dedicación y esfuerzo de su familia, Mimi ha recuperado la vitalidad y su piel y pelo presentan un aspecto saludable. Ha cogido peso y vuelve a ser la perrita activa y alegre de siempre.

No podemos decir que esté totalmente curada, pues ya sabemos que la leishmaniosis es una enfermedad crónica con sus más y sus menos, pero ahora conocemos sus patologías y sus propietarios saben cómo tienen de actuar con ella y cuáles son los síntomas que no deben pasar por alto.

Y mientras llega el momento de realizar la esterilización, su familia tiene claro que ¡¡cuando Mimi esté en celo, no debe salir sola de excursión!!

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